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Mostrando entradas con la etiqueta Penelope Ward. Mostrar todas las entradas
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The Assignment - Penelope Ward

Razones por las que no debería sentirme atraída por Troy Serrano.
Número uno: Es odioso.

Número dos: Él y yo fuimos enemigos hace más de una década en el instituto.

Número tres: Es el exnovio de mi amiga.

Podría seguir y seguir, de verdad.

Cuando mi jefe me da una tarea no deseada y me dice que implica pasar tiempo con el nieto de uno de nuestros residentes, y el nieto resulta ser Troy. Ahora es tan exitoso como innegablemente guapo.

Qué suerte tengo. Cuatro horas a la semana de tener que lidiar con su insufrible personalidad y sus consejos no solicitados.

El único consuelo es poder mirar fijamente su cara de fastidio entre nuestras muchas discusiones.

Con el tiempo, sin embargo, nos vamos haciendo amigos y nuestras salidas se convierten en algo que me hace ilusión.

¿Qué me está pasando?

Al parecer, entendí mal la tarea, porque ciertamente no incluía pensar en Troy cuando cierro los ojos por la noche, imaginando cómo sería estar con él... sólo una vez. Mientras me odio a mí misma por fantasear con un tipo que no me conviene. Un tipo cuyo coche rayé en su día. (Larga historia, pero se lo merecía).

Eso es todo lo que es: una fantasía.

Bueno, hasta esa noche en el bar.

La noche en que Troy y yo nos encontramos, y toda nuestra frustración acumulada sale a relucir.

Aun así, me niego a aceptar que eso signifique algo.

No es posible que el tipo que se supone que debo odiar sea también aquel sin el que no puedo vivir.

Saga Forbidden Romance - Penelope Ward

#1. Stepbrother Dearest

No se supone que debas desear a aquel que te atormenta.

Cuando mi hermanastro, Elec, vino a vivir con nosotros en mi último año de instituto, yo no estaba preparada para lo idiota que podía llegar a ser.

Odié que la tomase conmigo solo porque no quería estar aquí. Odiaba que trajese chicas del instituto a su dormitorio, pero lo que más odiaba era la manera en la que mi cuerpo reaccionaba a él.

Al principio pensé que todo lo que tenía eran sus duros y tatuados abdominales y su cara bonita. Entonces las cosas comenzaron a cambiar entre nosotros,  y una noche ocurrió. Tan deprisa como había llegado a mi vida, se había ido de vuelta a California.

Pasaron años desde la última vez que vi a Elec.

Cuando la tragedia golpeó a nuestra familia, tuve que enfrentarlo de nuevo. Y Dios santo, el adolescente que me volvía loca era ahora un hombre.

Tenía el presentimiento de que mi corazón estaba a punto de volver a romperse.

RoomHate - Penelope Ward

Compartir una casa de verano con un compañero buenorro debería ser un sueño hecho realidad, ¿verdad?

No cuando es Justin… la única persona a la que he querido… y que ahora me odia.
Cuando mi abuela murió y me dejó la mitad de su casa de Aquidneck Island, había una trampa: la otra mitad iría para el chico que ella ayudó a criar.

El mismo chico que se convirtió en el adolescente cuyo corazón yo rompí hace años. El mismo adolescente que ahora ya es un hombre con un cuerpo increíble a juego con una personalidad difícil de llevar.

No lo he visto en años, y ahora estamos viviendo juntos porque ninguno de los dos está dispuesto a renunciar a la casa.

¿La peor parte? Él no ha venido solo.

Pronto me daría cuenta de que hay una fina línea entre el amor y el odio. Podía ver a través de esa sonrisa de suficiencia. Debajo de todo eso, el chico de siempre aún está ahí. Igual que nuestra conexión.

El problema es… ahora que no puedo tener a Justin, nunca lo he querido más.

The Anti-Boyfriend - Penelope Ward

Al principio, mi vecino Deacon me frustró.
 

Claro, era muy atractivo y amigable, pero nuestras paredes eran delgadas y, en ocasiones, traía mujeres a su casa y me mantenía despierta mientras él las "entretenía". Como madre soltera de un bebé, no lo apreciaba. Entonces, finalmente fue mi turno. Cuando mi hija no paraba de llorar una noche, el señor Mujeriego llamó a mi puerta. Milagrosamente, al oír su voz, Sunny dejó de llorar. Y, cuando la abrazó… finalmente se quedó dormida en sus brazos. 

Deacon era rudo por fuera pero, aparentemente, ¿por dentro? El señor soltero y listo para ligar era un maestro con los bebés. Después de esa noche nos hicimos amigos. Él iba corriendo por café. Charlaba conmigo. Cosas normales de amigos, pero con el tiempo nuestras conversaciones se hicieron más profundas. Nos acercamos. 

HASTA QUE UNA NOCHE CRUZAMOS LA LÍNEA. 

Nuestra amistad se convirtió en un lío complicado. Me había enamorado de un chico que renunció al compromiso y a los niños. Sabía que Deacon también estaba empezando a preocuparse por mí, aunque Sunny y yo no encajamos en ningún plan que hubiera imaginado para él. 

ÉL ERA MALO PARA MÍ, TAN MALO QUE LO LLAMÉ EL "ANTI-NOVIO".

Drunk dial - Penelope Ward

Parecía una buena idea en ese momento. 

Vi a Landon Roderick, aquel muchacho de la infancia que nunca pude olvidar -aunque el me olvido muy fácilmente- y lo llamé. Pero otra vez, cualquier cosa es una buena idea cuando se ha tenido una considerable suma de vino antes de ir a la cama, ¿cierto? Se supone que iba a ser una llamada rápida, de broma y sin sentido. En cambio, me fui contra él, descargando trece años de emociones reprimidas. 

Jamás creí que me llamaría. 

Ciertamente, nunca podría haber imaginado las semanas de conversaciones telefónicas sexualmente tensas que ocurrieron cuando llegue a conocer al hombre en el que se había convertido. Resultó que Landon nunca se olvido de mí. Esa conexión especial que compartíamos seguía allí. Me abrí con él, pero también había cosas de mí que él desconocía. Y tenía sus propios secretos. 

Durante las innumerables horas gastadas hablando por teléfono, me pregunté que pasaría si finalmente nos viéramos. Una noche hice algo impulsivo... otra vez. Sólo que está vez fui al aeropuerto y reserve un boleto de avión a California. Estábamos a punto de averiguar si una llamada telefónica podía unir a dos almas perdidas o si mi llamada borracha había sido realmente un gran error. 

Mack Daddy - Penelope Ward

Lo llamaban Mack Daddy. No, en serio, su nombre era Mack. Diminutivo de Mackenzie. De ahí el apodo. Perfecto, ¿no?

Así era él: perfecto. El perfecto espécimen masculino.

En la escuela privada donde enseño, Mack Morrison era el único hombre dentro de un mar de mujeres. Todas querían un pedazo del caliente padre soltero. Me convertí en una mujer que no reconocía, alguien llena de celos porque no sabían que, para mí, era mucho más. No sabían sobre nuestro pasado. Había elegido mi escuela para su hijo a propósito porque Mack y yo teníamos asuntos pendientes.

Como mi amiga Lorelai expresó tan elocuentemente: “Asuntos sin terminar entre dos personas que claramente se sienten atraídas es como un eterno caso de bolas azules”. Y en mi caso era yo la que estaba sufriendo dolor.

Aún me sentía intensamente atraída por Mack. Intenté resistirme a él sumergiéndome en una relación con alguien más solo para proteger mi corazón.

Sin mencionar que, involucrarse con un padre iba estrictamente contra las reglas de la escuela. Pero ver a Mack un día tras día estaba destrozándome.

Y pronto podría estar rompiendo todas las reglas. 

Gentleman Nine - Penelope Ward

Al crecer, los tres éramos amigos. 
Él era el nerd. Yo era el playboy. Ella era la belleza.

En el fondo, solo la quería a ella. Lo mantuve en secreto porque Rory y yo hicimos un pacto de que nuestra amiga Amber estaba prohibida. Mintió.

Fui a la universidad y él se quedó con la chica. Amber nunca supo cómo me sentía. Estuvieron juntos durante años, antes de que él le rompiera el corazón.

A través de todo y a través de los kilómetros, ella y yo nos mantuvimos en contacto casualmente. Cuando mi trabajo me envió a Boston para un contrato de tres meses, Amber me dejó quedarme en su habitación libre.

Aun tambaleándose por su ruptura, ella juró que había terminado con los hombres. Una noche, abrí su computadora para encontrar la sorpresa de mi vida. 

Con dudas, contactó con una compañía de acompañantes masculinos. Temía salir con alguien y que le volvieran a romper el corazón, buscaba sexo sin ataduras. Todas las emociones imaginables pasaron a través de mí: protección, celos, curiosidad.

Amber había elegido al caballero número nueve y le envió un mensaje. Ella se abrió a él, confesando, entre otras cosas, su atracción física hacia su amigo: yo. Pero ella me consideraba fuera de los límites y creía que yo era un mujeriego. (Irónico, considerando las circunstancias.)

Eventualmente, concertó una cita para conocer al Caballero Nueve en un hotel. Cuando apareció varias noches después para reunirse con él, se quedó atónita al verme allí de pie, con una oferta que esperaba que no rechazara.

Saga Cocky Bastard - Vi Keeland & Penelope Ward

#1. Cocky Bastard.

Él era alguien que pertenecía en mis fantasías más salvajes en lugar de a una parada de descanso en el centro de Nebraska.

Un atractivo y arrogante australiano llamado Chance es la última persona que esperaba encontrarme en mi viaje en auto a través del país.

Cuando mi auto se averió, hicimos un trato. Lo siguiente que supe es que estábamos viajando juntos, pasando noches llenas de tensión sexual en hoteles y tomando desvíos no planificados.

Mi ordinario viaje por carretera se convirtió en la aventura de mi vida. Todo fue diversión y juegos hasta que las cosas se pusieron intensas.

Lo deseaba, pero Chance no hacía ningún movimiento. Pensé que me deseaba también, pero algo le estaba frenando.

No tenía que enamorarme de ese bastardo arrogante, especialmente cuando sabía que estaríamos yendo por caminos separados.

Todas las cosas buenas deben llegar a su fin, ¿no?

Excepto que nuestro final fue uno que no vi venir.